miércoles, 14 de agosto de 2013

Suicidio de un alma


Comienzo y final, todo tiene un comienzo y un final.

Nacer, ese es nuestro comienzo, el pasado, nuestros recuerdos de aquel tiempo en que una simple gota de agua es algo nunca visto, momentos en los que hay tanto por descubrir como por hacer. Si, infancia, etapa en la que todo es maravilloso y nuestras únicas preocupaciones son no decirle a mama mentiras, ganar en una partida de juegos de mesa, o incluso no perdernos aquel capitulo nuevo de los dibujos animados, aquellos que nos tienen entretenidos por tanto tiempo y nos hacen creer en las fantasías, princesas y héroes perfectos que saben como hacer a todos felices, nos incitan a dar vida una y otra vez, a ilusiones.

Casualidades de la vida, rebobinar al pasado y ver que las ilusiones que sigues teniendo estaban presentes desde un principio, tal vez no sean el mismo motivo por el cual creías antes, pero, siguen siendo eso, ilusiones que nos hacen creer aquello que es prácticamente imposible.

Y por mas que nos demos cuenta de que nos ocurre, cerramos los ojos y decidimos hacer caso omiso del futuro dolor, hacer que duren sentimientos, que duren falsas expectativas ,... Y no nos vale rompernos el alma a nosotros mismos queremos mas y mas, sabemos que ocurrirá, sabemos que todo se romperá y nuestras pedazos caerán poco a poco de una forma lenta, pero aun así decidimos continuar con ello.
Calculamos los instantes del suicidio de nuestro corazón,...

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